Comprar indumentaria por mayor sin un plan de presupuesto es uno de los errores más comunes entre quienes recién empiezan a revender: se gasta todo en la primera compra grande, con poco margen para reponer cuando un producto se vende bien, o para sumar novedades a mitad de temporada. Acá te contamos cómo armar una distribución que te permita comprar con cabeza, temporada a temporada.

1. Partí de un presupuesto total y repartilo, no lo gastes todo de una vez

Antes de comprar, definí cuánto vas a destinar a stock en el año y dividilo en al menos dos grandes bloques: otoño/invierno y primavera/verano. Dentro de cada bloque, no conviene gastar el 100% del presupuesto en la compra inicial. Una distribución que suele funcionar bien:

  • 60-70% para la compra inicial de temporada (lo que necesitás tener en el local o en la tienda online desde el día uno)
  • 30-40% reservado para reposición dentro de la misma temporada

Ese margen de reposición es lo que te permite reaccionar cuando un producto se agota rápido, en lugar de perderte ventas por no tener stock.

2. Separá básicos de tendencia

No toda la ropa rota igual. Los básicos —remeras, buzos canguro, tops lisos en algodón peinado o morley— tienen demanda constante durante todo el año y son los que sostienen el negocio. Las prendas de tendencia o temporada —conjuntos puntuales, colores o texturas específicas de la moda del momento— venden fuerte pero por un período más corto.

Una guía simple:

  • 60% del presupuesto en básicos: son los que menos riesgo de quedar "pasados de moda" tienen y los que más rotación sostenida generan.
  • 40% del presupuesto en tendencia: acá es donde conviene animarse a probar, pero sin comprometer la base del negocio.

3. Ajustá los materiales según la temporada

La época del año no solo cambia qué modelos comprar, sino qué telas conviene priorizar con el presupuesto:

  • Otoño/invierno: lanilla, rústico/friza, algodón cardado y morley — materiales de mayor abrigo que suelen tener mejor rotación en esta época.
  • Primavera/verano: lino, viscosa y algodón con lycra — telas livianas que buscan tus clientes cuando sube la temperatura.

Distribuir el presupuesto pensando primero en la tela y después en el modelo evita quedarte con stock de una temporada que no vas a poder vender hasta el año siguiente.

4. Guardá un porcentaje para "probar sin arriesgar"

Como en Lumiere no manejamos monto mínimo de compra, podés destinar una porción chica del presupuesto (5-10%) a probar productos nuevos en cantidades bajas, sin comprometer una compra grande. Esto es especialmente útil para testear si un modelo o color nuevo tiene salida antes de reponer fuerte.

5. Ejemplo de distribución para una temporada

Si tu presupuesto para la temporada es, por ejemplo, $500.000:

Destino % Uso
Compra inicial de básicos 40% Remeras, buzos, tops de alta rotación
Compra inicial de tendencia 20% Conjuntos y modelos puntuales de la temporada
Reposición 30% Para reforzar lo que se vende rápido
Prueba de productos nuevos 10% Testear modelos o colores sin comprometer stock

 

Esta lógica se puede ajustar según cómo venga funcionando tu negocio, pero tener el presupuesto dividido de entrada —en vez de decidir sobre la marcha— es lo que marca la diferencia entre terminar la temporada con stock parado o con caja para seguir reponiendo.